(Por Alejandro San Martín/Télam). Declarada monumento natural, zona intangible y Sitio Ramsar (humedales de importancia internacional), este mágico espejo de agua jujeño -que se asienta a unos cuatro mil metros de altura- convoca a visitantes de distintos lugares del mundo. Un censo reveló que unos treinta mil flamencos, pertenecientes a las tres especies argentinas, se concentran en el lugar.El cielo azul profundo de la Puna se ve adornado a diario por el colorido plumaje de los flamencos que antes de remontar vuelo, mueven sus patas en forma circular en el fondo de la laguna de los Pozuelos para levantar los microorganismos que los alimentan, dejando pequeñas depresiones.
Algunos dicen que el nombre de ese Parque Nacional de 16.224 hectáreas de superficie, deviene del elegante movimiento de esas aves. Otros, por el contrario, atribuyen tal denominación a las efímeras “lagunitas” que forman las lluvias veraniegas al suroeste de la laguna.
Sea cual fuera el verdadero origen del nombre, lo cierto es que ésta área natural ubicada en las alturas de la Puna, es un mosaico de especies donde reinan diversos tipos de aves; más de noventa, según los especialistas, lo que hace de Pozuelos un lugar privilegiado para el avistaje.
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