La diva del pop abrió su recital con la canción "Hard Candy", que le da título a su último álbum. La emoción llegó de la mano de "No llores por mí Argentina". Esta noche, el segundo show. Ante unas 66 mil personas azoradas por la espectacular puesta, Madonna dio la primera de sus presentaciones de "Sticky & Sweet tour" en el estadio de River, donde en dos horas de show hizo vibrar al público y atravesó momentos cargados de alegría, sensualidad y hasta emoción de la mano de una despojada versión de "No llores por mi Argentina".
"Yo quiero que ustedes se sientan felices", dijo la diva del pop en un pasaje del concierto, sintetizando el espíritu de una noche en la que 24 temas reversionados (tocó todos los que estaban en la lista) pasaron sin respiro como una suerte de gran video clip en que una Madonna radiante demostró que es capaz de ganar en la batalla contra las leyes del tiempo.
Empuñando una guitarra eléctrica, jugando con su micrófono, cantando a capella, saltando el clásico juego de la soga calzando un short rojo deportivo o interpretando emocionada la bella "You must love me" en el segmento acústico, Madonna inyectó calor a un show que arrancó frío y media hora más tarde de lo previsto. (Télam) |
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