Tras una jornada sin cronómetros, el rally entró ayer en la última parte, cuando comenzaron a recorrer los 518 kilómetros que unen esa ciudad catamarqueña con La Rioja, en una jornada en la cual los pilotos tuvieron que aprovechar al máximo los 253 km de carrera. Restan tres etapas para el final.Coma encabezó la caravana que llegó al parque cerrado en Fiambalá, donde una gran cantidad de gente, entre pobladores locales y turistas, se dieron cita para ver de cerca a los corredores y máquinas, en una jornada a pleno sol, pero muy ventosa, con temperatura superior a los 30 grados.
El rally es considerado el más exigente del mundo y no en vano: de un total de 541 que partieron desde Buenos Aires, el 3 de enero, el lote se redujo a 154.
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