La provincia está sorprendiendo a los turistas en esta atípica temporada de invierno con un menú de paisajes mucho más variado que la clásica postal del cerro de los siete colores y con una larga lista de coloridas festividades, todo a precios muy accesibles.
Esta variedad y un gasto medio por turista por día en torno de los 150 pesos, hotel incluido, permitieron a la provincia recibir ya en 2008 unos 425.000 turistas, un 31 por ciento más que cinco años atrás, y en estas vacaciones en la que las familias están privilegiando destinos menos fríos ya logró en la semana del 9 de julio alcanzar el 55 por ciento de ocupación asegurada, según la Sectretaría de Turismo provincial.
Este Jujuy menos conocido de aguas termales, pesca de trucha o arte rupestre, de fiestas taurinas, de trueques masivos de miniaturas y de cultos a la Pachamama, ha merecido en los últimos tiempos un renovado esfuerzo del gobierno provincial por promover el turismo en destinos poco conocidos, aunque preservando siempre al máximo la idiosincracia de cada lugar.
